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¡Vera es grande!

El día 28 de septiembre de 2012 ocurrió lo que muchos llevábamos vaticinando. Suena un poco a “profecía Maya” pero no lo es. Todos los que veraneamos en Vera Playa (Pueblo Laguna y Puerto Rey) sabíamos que en el momento en que lloviera un poco más de lo normal, podríamos quedarnos sin nuestro paraíso particular. No había que ser ingeniero para saberlo, simplemente había que ver cómo estaba y hacia dónde iba el cauce del río.

Y así fue. El 28 de septiembre de 2012 será recordado como uno de los peores en la historia de Vera. Un día tan negro como trágico en el que varias personas perdieron la vida y miles de personas perdieron sus casas, sus coches y vieron convertidas las maravillosas instantáneas acumuladas en su retina, en pesadillas.

El 28 de septiembre llovió en Vera. Y lo hizo a lo grande. Porque allí todo es a lo grande. Grandes playas, grandes momentos para recordar, grandes amigos y grandes juergas. Los que no conocéis la zona podéis pensar que exagero y que Vera probablemente sea como cualquier otro sitio de playa. Pero no es así. Sin menospreciar los paraísos costeros españoles, insisto en que Vera tiene algo especial. Un duende, un algo que te envuelve y que te atrapa. El que pisa Vera repite. Vera es grande y llovió a lo grande y arrasó todo: casas, puertas, tabiques, garajes, coches, farolas, chiringuitos, electrodomésticos, muebles, cuadros y, lo que es peor, vidas. Arrasó todo menos el espíritu de Vera. Ese espíritu que ha hecho que los miles de afectados se unan y que, sin conocerse de nada, arrimen el hombro o lo que haga falta para apoyarse mutuamente.

En Vera hay mucha grandeza. ¡Hasta tenemos héroes! Y no hablo de los políticos que veranean allí y que no sólo no han pisado la zona cero, sino que tampoco han utilizado su influencia para conseguir ayuda. No hablo de los miembros de la Junta de Andalucía que han preferido hacer oídos sordos a los gritos desesperados de los vecinos de la zona alertando de un peligro inminente. No hablo del Ayuntamiento de Vera que, a pesar de hacerse eco de las advertencias, no tuvo lo que había que tener para que su proyecto del desvío del cauce del río fuera prioritario. No señores, hablo del pueblo. De los que ayudaron a salvar vidas en la azotea de una de las casas de Puerto Rey, de los que con sus móviles se jugaron el tipo grabando imágenes que luego compartieron con los que estábamos muy inquietos por estar lejos de nuestro paraíso. De los que desde el minuto uno se han hecho con unas botas y una pala y han empezado a quitar barro.

Y como Vera es grande, volverá a brillar el verano que viene. Estoy convencida de ello. Porque sin ella los veranos se quedan cojos y porque se lo debemos. Y como una imagen vale más que mil palabras, os invito a que miréis bien estas imágenes. Miradlas bien porque el verano que viene colgaré fotos de los mismos lugares ya rehabilitados y veréis lo grande que es Vera.

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