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Vanagloria

“Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando a los demás como superiores a vosotros.” Nuevo Testamento, Filipense 2:3.

¿Sabías el significado de “vanagloria”? Es el deseo desordenado de prestigio, de fama, del aplauso o la admiración de los demás o simplemente la aprobación o la aceptación de los demás.

Hay que ver qué obsesión tienen algunos por aparentar, por figurar, por ser el centro de atención, porque su nombre sea coreado y por recibir constantes muestras de admiración. No sé vosotros, pero últimamente he tenido la desgracia de topar con seres cuya única ocupación es vanagloriarse. En realidad estos seres existen desde siempre. Lo que pasa es que cuanto más joven eres, menos cuenta te das de ello. Sin embargo, a medida que pasan los años, además de perder inocencia, ganas tablas a la hora de calar al susodicho.

Los susodichos son esos que se arreglan más que tú en tu cumpleaños, los que le dan su tarjeta de visita a tus contactos antes de que les presentes. Los que en un proyecto solidario, no piensan en el fin de la acción sino en si su nombre va a aparecer en algún agradecimiento. Los que te pegan un empujón para salir delante en la foto, te hacen la cama para llevarse la palmadita del jefe. Los que se autoproclaman autores de tus ideas y reciben todo el reconocimiento que no sólo no se merecen sino que nunca recibirían por sí solos.

Con esto no quiero decir que te refugies en tus amigos. No seré yo quien diga que no hay que ampliar círculos y conocer gente. Me atrevo incluso a decir que el que no amplía su círculo pierde a pesar de estos seres. Porque sufrirles te enseña no sólo a ser más fuerte, sino a valorar más a la gente humilde. Además, estoy totalmente convencida de que los que más y mejor triunfan son aquellos que brillan por su propia luz. Aquellas mentes que no se apoyan en nadie para tener grandes ideas. Aquellos que se embarcan en proyectos aunque no sepan si van a llegar a buen puerto. Los que dan mucho a cambio de nada. Los que organizan un evento y le piden a un amigo que suba al estrado a recibir los aplausos.

Esos son para mí los grandes héroes de esta sociedad, unos ángeles que hacen grandezas en silencio.

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