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Maldito…

Maldito frío, maldita lluvia, maldito invierno, maldita oscuridad, maldito viento.

No os podéis imaginar lo que me afecta el mal tiempo. Para mí, la llegada del invierno es como meterme en un túnel interminable. En cuando llega el último fin de semana de octubre, que es cuando se estrena el horario de invierno, empiezo la cuenta atrás deseando que llegue volando el tercer fin de semana de marzo, que es cuando cambiamos a horario de verano.
Eso de que anochezca a las 18h de la tarde me descoloca de una forma escandalosa. En cuanto oscurece me entran unas prisas locas por bañar a las niñas, ponerles el pijama y acostarlas. Si no lo controlo, ¡hay veces que a las 18.45h ya están listas para dormir! Además, mi estado de ánimo depende íntegramente de la meteorología. Cielo azul; energía, alegría, chispa. Cielo gris; pereza, tristeza y desgana.

Hay gente a la que le gusta esta época del año. Les gustan los abrigos, las botas, el frío, el esquí y hasta la lluvia. Reconozco que un fin de semana en la sierra en una casa con chimenea y manta es un buen plan. Sin embargo, si tuviera que elegir, elegiría sin pensar los escotes, las sandalias, el calor, la playa y el sol, siempre sol. De hecho, si pudiera, yo sería de esas personas que van persiguiendo al sol por el planeta. Me mudaría al hemisferio sur en septiembre y volvería al norte en mayo.

Me he dado cuenta de que para que la estancia en el túnel no se haga muy cuesta arriba, hay que organizar un plan tras otro y rodearse de todo el calor humano que se pueda. Así es que voy a ver si consigo cerrar desde ya todos los fines de semana que quedan de aquí hasta el 19 de marzo del 2011 y consigo superar este maldito invierno.

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